En algún lugar de mi memoria se mantienen muy presentes imágenes de una
infancia feliz, vivida en gran parte en las calles de mi pueblo. En
aquellas calles terrizas recuerdo especialmente el transitar cansino de
carros y carrillos de mano cargados con las cántaras de leche de muchas
familias, que en una economía de subsistencia luchaban por salir
adelante. Aquella foto fija de un pasado no tan lejano ha cambiado sin
solución de continuidad a otra mucho más dinámica, la que hoy percibimos
a diario en Los Pedroches con el trasiego continuo de camiones cisterna
de Covap recogiendo la leche en explotaciones que han conseguido ser un
modelo de eficiencia y calidad en sus producciones.

No ha sido un milagro ya que lo que ha ocurrido en Los Pedroches con el
sector lácteo no es otra cosa que el simple fruto de un gran esfuerzo y
de mucha constancia en el trabajo. Así, los ganaderos de Los Pedroches
han logrado convertirse en el motor económico de su territorio y
contribuir de manera decisiva al desarrollo de un medio rural que carece
de otras oportunidades para poder mantener su población.

En el momento actual, tristemente, el desarrollo y la supervivencia de
ese medio rural esta en posición de jaque-mate. La situación de los
ganaderos es totalmente insostenible porque son ya muchos los meses en
los que producir un litro de leche les cuesta más dinero del que
perciben por el mismo. Recibir 0,35 euros por un litro de leche que
cuesta producirlo 0,40 no puede llevar nada más que a la ruina de muchas
familias y a situaciones tan esperpénticas como las que hoy vivimos en
Los Pedroches, viendo agonizar las explotaciones ganaderas en las que
sus propietarios se ven obligados a ir vendiendo una vaca tras otra para
poder mantener el resto. Según datos del Ministerio de Agricultura el
cierre de explotaciones es una sangría continua y son más de 600 las que
han desaparecido en este año. Mientras tanto la distribución y
principalmente las grandes cadenas de alimentación se regocijan en unas
prácticas tan abusivas, como poco éticas, que están destrozando este
sector al utilizar la leche como producto reclamo en sus lineales,
vendiendo por debajo de su coste o incluso regalándola.

Pero también podemos ver cómo muchas de esas marcas blancas que se
venden a tan bajo precio carecen de una información adecuada al
consumidor y suelen ser calificadas con muy bajas puntuaciones en los
análisis de calidad que llevan a cabo las organizaciones de
consumidores. Las grandes cadenas contribuyen con su política de ventas
al desmantelamiento del sector lácteo ya que los bajos precios a los que
venden (entre 45 y 50 céntimos litro) o las estrategias de regalar
leche por un volumen de compra solo pueden contribuir al hundimiento del
mismo.

A esta situación se une la dejadez que ha existido por parte de las
administraciones estatal y autonómica durante los últimos años y la
insensibilidad con este sector que tuve la oportunidad de comprobar
cuando en el año 2009 ante los primeros síntomas de esta grave crisis
presenté, como parlamentario andaluz, una proposición no de Ley con un
decálogo de medidas de apoyo al sector y el PSOE votó en contra sin
argumento alguno.

Si este panorama lo aderezamos con la inexistencia de una
interprofesional fuerte y con la escasa conciencia ciudadana para
defender nuestros productos, en conjunto se forma un cóctel mortal de
necesidad para el sector.

Hoy, como alcalde de un municipio de Los Pedroches y como vecino y amigo
de muchos ganaderos, a los que veo sufrir día a día, quiero pedir a
todos los cordobeses una pequeña pero vital reflexión para que se paren a
pensar en la importancia que tiene el coger una caja de leche u otra
cuando van al supermercado. Quizás sería demasiado osado por mi parte
pedirle a las personas que se encuentran en graves dificultades
económicas el que paguen 10 o 15 céntimos más por un litro de leche,
pero sí que me atrevo a pedirle a la gran mayoría de la población que
mantiene su poder adquisitivo, que compre leche de nuestra tierra, leche
con la marca Covap, porque detrás y dentro de esa marca avalando los 10
o 15 céntimos que puede costar más que una de esas marcas blancas hay
leche de una calidad extraordinaria, 550 trabajadores, 15.000 socios y
más de 100.000 personas en su territorio de influencia que se benefician
de sus ventas. Apostar por las marcas blancas con las que las
multinacionales están destrozando el sector no puede significar otra
cosa que arriesgarse a beber un líquido blanco parecido a la leche y
apoyar unas prácticas comerciales poco éticas que esclavizan y arruinan a
todo un sector productivo. El impacto que puede tener en la cesta de la
compra apoyar nuestra leche no supone más de un euro al mes por persona
y con ello estaremos garantizando el empleo, desarrollo y futuro para
nuestra tierra. Creo que con los datos expuestos merece mucho la pena
que todos los cordobeses y cordobesas apostemos por salvar el sector
lácteo.

Alcalde de Añora